Centro de Investigación en Geografía Aplicada Pontificia Universidad Católica del Perú
Galería de fotos Tema del mes 15 de marzo de 2017

Entrevista a Fabian Drenkhan

Drenkhan discute su reciente artículo “En la sombra del cambio global: hacia una gestión integrada y adaptativa de recursos hídricos en los Andes del Perú”, publicado en la edición N° 28 de la revista Espacio y Desarrollo.

Galia Gorriti entrevistó a Fabian Drenkhan quien discute aspectos de su reciente artículo publicado en la edición N° 28 de la revista Espacio y Desarrollo.

Cuéntenos sobre el tema que discute en este artículo.

En este artículo hago una revisión del estado de arte de los desafíos en la gestión de recursos hídricos de dos cuencas andinas (el río Santa y el río Vilcanota), donde considero las tendencias en las principales determinantes hidroclimáticas y socioeconómicas. Además, analizo los logros y retos que existen en el camino hacia una gestión adaptativa del agua en el Perú.

¿Qué problema motivó esta investigación?

En primer lugar, tenemos fuertes evidencias de cambio en las cuencas analizadas, tanto a nivel de derretimiento glaciar, como de aumento de temperatura y posibles cambios en patrones de precipitación. Estas, a su vez, llevan a alteraciones hidrológicas que resultan en cambios de volumen y de periodicidad en la disponibilidad de agua, tanto para poblaciones como para ecosistemas locales.

Además, las cuencas están siendo afectadas por el auge de la agricultura de exportación, el aumento poblacional y la migración, así como cambios en los estilos de vida y el crecimiento y extensión de hidroeléctricas, vinculados a una mayor demanda energética a nivel nacional. En consecuencia, la disponibilidad del agua se está volviendo cada vez más variable, menos predecible y parcialmente menor. Sin embargo, esto se combina con una mayor demanda de agua, lo que puede llevar a la posible escasez de la misma y conflictos sociales entre los múltiples usuarios del agua.

A pesar de este panorama de cambio y urgencia, todavía existen pocos datos fiables y una carencia de comprensión de algunos procesos hidroclimáticos y, por lo tanto, vacíos de investigación, junto con la necesidad de formular robustas estrategias de adaptación a largo plazo.

¿Por qué decidió enfocar la investigación específicamente en los ríos Santa en Áncash y Vilcanota en el Cuzco?

Las áreas de la cuenca del Santa (Cordillera Blanca) y Vilcanota (Cordillera Vilcanota-Urubamba-Vilcabamba), son las de mayor fragmento glaciar en el país. Estos comprenden unos 750 km², lo cual corresponde a aproximadamente 65% del total de área glaciar a nivel nacional y cerca del 30% del total de glaciares tropicales en el mundo. Este sistema glaciar es esencial para el suministro de agua para diferentes usos, reduce la alta variabilidad del caudal que proviene de la estacionalidad climática y representa un valor cultural y turístico muy grande. Sin embargo, está sujeto a un fuerte derretimiento (aproximadamente 0.8% del área al año). Los paisajes altoandinos se verán muy afectados por este proceso, incluyendo – evidentemente – la Cordillera Blanca y Vilcanota. Tenemos que imaginar estos futuros paisajes de otra manera: con glaciares sucesivamente desaparecidos o al menos retraídos hacia las cumbres más altas, nuevas áreas descongeladas con sedimentos expuestos y el avance de comunidades vegetales y con el desarrollo de nuevas lagunas o algunas existentes de mayor tamaño. Además, varias ciudades en las cuencas están y seguirán creciendo, las áreas agrícolas bajo riego probablemente aumentarán, junto con la necesidad de abastecer la creciente demanda eléctrica del país, entre otros, con la hidroenergía. Es por eso que elegí estas dos cuencas como áreas principales de análisis para la investigación de doctorado que realizo en el Departamento de Geografía de Universidad de Zurich, y de la cual se deriva este artículo.

¿Qué hallazgo le pareció el más notable o inesperado?

Que la escasez de agua en estas cuencas no es necesariamente la principal consecuencia de cambios en el volumen de agua almacenada en glaciares o lagunas, ni de patrones de precipitación o evapotranspiración. Más bien, que la escasez de agua está ligada en gran medida a asignaciones y derivaciones del agua y, por ende, a la expresión de políticas, de gestión e institucionalidad sobre la misma.

¿De qué manera se ve afectada la hidrología de los Andes peruanos con el cambio climático?

La hidrología en los Andes depende mucho de la estacionalidad. Durante la época seca, el agua subterránea, los reservorios, las lagunas y los glaciares aportan al caudal de río; mientras que durante la época húmeda, prevalece una fuerte precipitación que es la fuente que aporta en mayor medida al caudal. La preocupación es que se pueda llegar a un punto de inflexión a partir del cual el aporte decreciente de los glaciares disminuya el volumen del caudal anual a largo plazo. Habría mayor evidencia de esto en las cabeceras de cuencas altamente glaciadas, durante la época seca (mayo-septiembre). Otros factores que se ven afectados por el cambio climático son: los patrones de precipitación, de evapotranspiración, la humedad, y la nubosidad. Sin embargo, se trata de procesos climáticos muy complejos con múltiples factores de cambio que hasta ahora no son abordados en la medida suficiente por las investigaciones hechas sobre el tema.

¿Qué consecuencias sociales y económicas pueden tener estos cambios?

Una de las consecuencias más evidentes, pero a la vez quizá la más difícil de abordar, es la de los conflictos sociales relacionados al agua. La Defensoría del Pueblo del Perú actualmente registra 212 conflictos sociales, de los cuales 144 son socio-ambientales, entre otros, vinculados al acceso al agua. Estas cifras, que lamentablemente se mantienen más o menos constantes durante años, reflejan el alto grado de conflicto que existe por el acceso a los recursos y la falta de gestión integrada y participativa incluyendo a los diversos usuarios de los recursos en el Perú.

Si no se incorporan soluciones con mayor capacidad de integración a las agendas políticas, el desarrollo actual podría traer serias consecuencias para la cohesión social y también para la economía. La investigación de Walter Vergara et al. (2007) con el Banco Mundial es interesante en este contexto. En ella, calcularon el impacto económico que traería la desglaciación en la cuenca para la operación de la hidroeléctrica principal del río Santa, en Cañón del Pato (263 MW), Ancash. Una reducción de solo el 18% del rendimiento energético de esta planta (correspondiente a una reducción glaciar del 50%) podría generar pérdidas de varios millones de dólares y afectar el suministro energético a nivel nacional.

¿Qué se puede hacer ante el contraste entre la creciente demanda de agua por el crecimiento poblacional y la disminución de la disponibilidad de agua, debida al cambio climático?

Es importante que haya un mejor flujo de información entre los científicos, los tomadores de decisión y la sociedad civil. Para que los científicos puedan trabajar mejor, aún faltan recursos y capacidades en el Perú y más esfuerzos para colocar nuevas estaciones de datos, por ejemplo. La toma de decisión en la política de gestión del agua no es necesariamente asesorada por personas que se capaciten cercanamente a evidencias de los (pocos) científicos peruanos que se especializan en el tema. Además, se tiene que comunicar a la sociedad civil cuál es el desarrollo actual, los desafíos y las posibles medidas de adaptación al cambio climático, de manera transparente y en un lenguaje comprensible.

Una medida concreta y evidente es buscar sitios adecuados para construir nuevos reservorios o embalsar lagunas ya existentes. Sin embargo, estos esfuerzos, muy eficaces desde el punto de vista de la ingeniería o hidrología, no necesariamente encajan con la cosmovisión andina o necesidades locales de las poblaciones. Ese es el reto: comunicar estas estrategias de la mejor forma y elaborar mejoras en un proceso participativo con los usuarios y personas locales afectadas.

¿Cómo debe ser una gestión participativa, segura y sostenible en la gobernanza del agua?

No existe un solo camino para lograr este tipo de gestión en la gobernanza del agua del Perú y por ello no puedo contestar la pregunta en su totalidad. Depende mucho de los desafíos que se presentan, de las necesidades de poblaciones locales, de la viabilidad institucional-política, de los costos, etc.

Lo más importante, por el momento, sería seguir el cambio de la arquitectura institucional que se ha iniciado con la nueva Ley de Recursos Hídricos del 2009 que incluye nuevos paradigmas, órganos estatales y supuestamente una conciencia de uso equitativo y sostenible del agua. Esta nueva institucionalidad todavía no está completamente implementada en el país o no funciona aún. Se debe incentivar la generación de un proceso más participativo, repartiendo poder y compartiendo aprendizaje social, lo cual tomará mucho más tiempo que el de un periodo presidencial. Entonces, se debe pensar en mecanismos que pueden funcionar a largo plazo y que no dependan tanto de políticas de intereses particulares o de una sola legislatura, ni tampoco que se centren en una región en particular, y menos que excluya a algunos de los diversos usuarios de agua.

Aquí puede leer el artículo completo:

http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/espacioydesarrollo/article/view/15003/16081

 

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